LIBRES E IGUALES

“La heterosexualidad no es normal, solo es común”..

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El amor tiene que ser libre y debe de haber protección para las parejas, sean del sexo que sean..

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Nunca seas intimidado por el silencio, acepta tu definición, defiéndete..

LIBRES E IGUALES

Derrumba esas puertas del armario, ponte en pie y comienza a luchar..

LIBRES E IGUALES

No hay nada malo en ti, el mundo en el que vives es el que está mal.

domingo, 25 de abril de 2021

El marco internacional de derechos humanos y las personas LGBTI



Los principios, las normas y los estándares de los derechos humanos son el núcleo de los esfuerzos por terminar con la discriminación contra las personas LGBTI. Esto no significa que se estén estableciendo nuevos "derechos LGBTI" que beneficiarán solamente a las personas LGBTI. Por el contrario, el derec

ho internacional de los derechos humanos deja claro que todas las personas, incluidas las personas LGBTI, deben estar protegidas contra la discriminación.

A lo largo del tiempo se ha desarrollado un marco internacional de derechos humanos que incluye declaraciones, tratados, organismos y mecanismos relacionados con los derechos humanos. Aunque la no discriminación por motivo de la orientación sexual, la identidad de género o las características sexuales no se menciona explícitamente en ningún tratado internacional sobre derechos humanos, esto no es necesario en absoluto para que quede claro que la discriminación por estas razones está prohibida. Los Estados están obligados a proteger a las personas LGBTI de la discriminación, y a responder con medidas concretas si esto sucede. De hecho, existe un conjunto cada vez mayor de leyes internacionales sobre derechos humanos en este área.

Muchos de los organismos responsables de interpretar los tratados de derechos humanos y monitorear su implementación han determinado que ha habido violaciones de los derechos de las personas LGBTI y han responsabilizado a los Estados de estas violaciones. Cuando los Estados Miembros han permitido a otros Estados Miembros revisar su historial sobre derechos humanos por medio del proceso de Examen Periódico Universal establecido por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, han recibido recomendaciones acerca de las maneras en las cuales los Estados deben cambiar sus leyes o tomar otras medidas para proteger los derechos humanos de las personas LGBTI (en este reporte en inglés puede encontrar más información a este respecto).

Le resultará útil familiarizarse con las declaraciones de derechos humanos, los mecanismos y organismos relevantes que han sido establecidos y que pudieran aplicarse a su país. Aquí puede leer más sobre los marcos regionales relevantes relativos a los derechos humanos.

Son de particular relevancia los Principios de Yogyakarta, un importante instrumento de los derechos humanos. Se trata de un conjunto de principios que aplican los estándares de la legislación internacional sobre derechos humanos a los problemas que afectan a las personas LGBTI. Los Principios de Yogyakarta identifican los derechos específicos y las obligaciones y deberes relacionados que corresponden a los Estados para garantizar que las personas LGBTI puedan ejercer y disfrutar de esos derechos. Aquí puede encontrar un resumen de los Principios de Yogyakarta.

La audiencia objetivo principal de los Principios de Yogyakarta son los Estados. Sin embargo, también contienen una cantidad de importantes recomendaciones ... para diferentes partes interesadas a cargo de la promoción y la protección de los derechos humanos. Los Principios abordan cómo las personas LGBTI han recibido o es probable que reciban un tratamiento desigual en la sociedad al acceder a servicios del Estado o al participar en la sociedad en general.


La situación de las personas LGBTI



El estigma, la violencia y la discriminación contra las personas LGBTI contribuyen significativamente a su exclusión de la sociedad, limitan su acceso a los servicios sociales y de salud e impiden su desarrollo social y económico.

Aunque se han hecho muchos avances importantes, las actitudes homofóbicas y transfóbicas, a menudo combinadas con leyes punitivas y/o falta de protección legal efectiva contra la discriminación, continúan exponiendo a muchas personas LGBTI en todo el mundo a graves violaciones de sus derechos humanos.

Actualmente, 70 Estados siguen criminalizando los actos sexuales consentidos entre personas adultas del mismo sexo y en 12 Estados se permite castigar tales actos con la pena de muerte. 

Muy pocos países reconocen legalmente la identidad de género de las personas transgénero, y solo dos países (Malta y Chile) ofrecen legislación dirigida a proteger los derechos de las personas intersexuales. Aun en países donde las leyes punitivas han sido derogadas y las actitudes sociales están cambiando, las personas LGBTI continúan siendo excluidas de muchas esferas de la vida y siguen siendo blanco de estigma, discriminación y violencia.

Una comprensión cabal de los impactos enormemente negativos en los derechos humanos y el desarrollo humano sostenible que causa la discriminación de las personas LGBTI es fundamental para su acción parlamentaria eficaz en cuanto a los problemas de las personas LGBTI.


Racismo, machismo, LGBTIfobia y coronavirus: ¿Qué va a matarme primero?




La narrativa de una pandemia exige una respuesta rápida y mecánicas de emergencia y urgencia que terminan por molestar la dignidad humana. Es decir, fallos sistémicos se manifiestan de manera explícita en este momento de pandemia, con situaciones que afectan a las personas y que exponen graves problemáticas sociales antiguas.


La crisis no afecta a todas las personas de igual manera. En muchos casos, la manifestación de la pandemia tiene una exposición exacerbada en personas vulnerables que ya estaban en gran dificultad sistémica, sufriendo con el contexto de crisis antes de que se iniciara la pandemia.

Lo que ocurrió con George Floyd y todas las protestas en Estados Unidos expone una mala experiencia social de modelo capitalista racista. La historia de muchos siglos de esclavitud en las Américas expone todos estos errores sociales múltiples en muchos niveles.

Con la crisis, se radicaliza una política de muerte que ya existía antes: ¿Quién debe morir? ¿Quién sirve al capitalismo y quién no? La vida y la muerte ahora se convierten en simples números y ya no se les da tanta importancia. Cuando se muere, tan pronto y con la prisa máxima, ya se está cubierto de tierra. No hay llanto ni despedidas.

El VIH ha afectado a la humanidad durante 40 años, pero hasta hoy, el VIH no se ha considerado como una crisis global, porque no se considera como humanos los cuerpos que toca el VIH. Lo que pasa es que se mata a las mismas personas que ya se mataban antes, pero de otras maneras. O sea, no importa si es coronavirus o si es una rodilla que aprieta tu cuello, el aire te va a faltar, hasta que te mueras, porque no consigues respirar.

Darnella Frazier, joven negra que grabó el vídeo de la trágica escena con George Floyd, hoy tiene que lidiar con algunas personas que la señalan en las redes sociales como culpable por no haber hecho nada. Se culpó del VIH a las personas LGBTI, mientras se culpa de la Covid-19 a la China comunista. Lo mismo que ocurrió con Darnella.

Aparte de las protestas, el confinamiento se ha convertido en una regla global. Se ha exacerbado la violencia a las mujeres y más de 70 países criminalizan la diversidad LGBTI de alguna manera. El aislamiento ha incrementado los problemas familiares y evidencia todas las cuestiones emocionales que ya estaban ahí. Es decir, gran parte de esta población sufre de violencia intrafamiliar y lo básico no está limitado a esta orden de “quédate en casa”.

Con esto, la pandemia expone lo malo que es este tipo de familia nuclear del siglo XIX, que se puso como referencia por una regla cis hetero machista agregada a un régimen de distanciamiento (mientras los esposos trabajan, las mujeres cocinan, y jóvenes LGBTI prefieren quedarse en casas de colegas, ya que en la suyas sufren discriminación). Esto contribuye a la creación de otras opciones de experiencia en términos de seguridad para personas LGBTI y mujeres y a la creación de otros tipos de organizaciones familiares.

Sin embargo, estos planes de cambio familiar necesitan una previa autonomía financiera. En general, las personas vulnerables se sostienen por trabajos informales: personas LGBTI, afros, indígenas, migrantes, jóvenes, mujeres, trabajadoras sexuales cis y trans. Con esta pandemia, el hambre está arropando a toda esta gente. Por esto, la regla de confinamiento es desigual: si se quedan en casa, sufren la violencia intrafamiliar, pero si no salen a la calle para vender algo (incluso servicios sexuales), saben que van a morir de hambre.

En la pandemia, también hemos visto la política de “pico y género” que, aunque se presentó como una medida “neutra”, no tuvo respeto con las personas LGBTI. La política de “pico y género” que se puso en algunos países de Latinoamérica se convirtió en una reproducción de la lógica transfóbica que molesta a las personas que no se encasillan como mujer u hombre y se quedaban sin saber si podrían transitar o no.

La política de aislamiento produjo una gran preocupación con las cuestiones de género y con el abuso de la fuerza de la policía en el toque de queda. En muchos lugares hay una tendencia de aprovechar el poder del Estado y la situación de emergencia para obtener toda la vigilancia y el control sobre la población.
El coronavirus ha afectado también la manera como nos relacionamos con las personas próximas y lejanas. La compañía de activistas se convirtió en una amenaza para la vida, pues el virus puede matar.

En 2019, antes de la pandemia, tuvimos muchas protestas en Latinoamérica, y, en este momento, se necesita pensar cómo la política activista y los movimientos se van a recomponer en el contexto de distancia segura.

Es posible comenzar a pensar que la pandemia estará con nosotras por largo tiempo, y que esto se va a convertir en cotidianidad. Pero tampoco queremos volver a aquella situación de antes de la crisis, que se puso como “normalidad”. Son más necesarias que nunca acciones sostenibles para fortalecer la red interpersonal de personas LGBTI, negras y otras personas vulnerables.

Todavía el acceso a Internet no es posible en algunos lugares. Es necesaria la búsqueda de una nueva manera de organizarse y de otros medios de compartir conocimientos para que las personas sepan cómo defender sus derechos en esta pandemia, desde el acceso al agua para lavarse las manos hasta el derecho a no morir.

Es necesario que se encuentren maneras de activismo seguro en esta pandemia, para mantener la visibilización de las situaciones de discriminación, incluso en las periferias y las ciudades lejanas, porque la cuarentena no quiere decir silenciamiento, y quedarse en casa no quiere decir quedarse callada.

Las personas que hoy hacen protestas han encontrado una manera de romper el silencio y luchar, porque saben que los sistemas, aunque en crisis, no consigue (ni quiere) cambiarse a sí mismo.

lunes, 19 de abril de 2021

La comunidad LGBTI quiere igualdad real en América Latina, no solo derechos


Muchos los países latinoamericanos han protagonizado importantes avances en derechos LGBTI en los últimos años, que sin embargo no han logrado erradicar la discriminación y la violencia.



En 2020 volvió a ganar el amor en otro país de América Latina: Costa Rica se convirtió en la sexta nación latinoamericana en legalizar el matrimonio igualitario y la primera en Centroamérica. Argentina celebró los diez años de una ley similar que hizo historia, mientras que los estados mexicanos de Puebla y Tlaxcala reconocieron igualmente este derecho. Bolivia, por su parte, reconoció una unión civil entre dos hombres que podría abrir el camino a muchas otras.

Y, sin embargo, los avances en materia de derechos humanos de la comunidad LGBTI en la región contrastan con una realidad social muy diferente. Según la Red Regional de Información sobre Violencias LGBTI en América Latina y el Caribe, más de 1.300 miembros de este colectivo fueron asesinados entre 2014 y 2019. Sin contar con Brasil. Honduras tiene la tasa más alta, de acuerdo con este estudio. Otro informe de la organización Letra S registró 119 asesinatos por orientación sexual o identidad de género en México a lo largo 2019. En Colombia, la Defensoría del Pueblo registró 63 asesinatos de este tipo en los ocho primeros meses de 2020.

"La justicia social significa derechos formales pero también igualdad en un sentido no formal”, dice a DW Cristián Cabrera González, investigador de la ONG Human Rights Watch (HRW) especializado en derechos LGBTI en América Latina. En su opinión, países como Colombia y Brasil, donde conviven algunas protecciones legales con altos índices de violencia, son el perfecto ejemplo de esta peligrosa ilusión: "Uno puede tener los derechos formales, pero eso no quiere decir que las personas LGBTI formen parte del tejido social en condiciones de igualdad”.

Un total de 11 países de la región reconocen las agresiones contra personas LGBTI como crímenes de odio, mientras que 14 tienen algún tipo de protección contra la discriminación laboral. Pero un estudio de 2016 y 2017 de la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, estimó que más del 62% de los latinoamericanos se oponen al matrimonio igualitario. Solo México, Chile, Argentina, Uruguay y Brasil tendrían una mayoría social a favor.

"En México, y en general en América Latina, hay una estructura de reconocimiento de derechos muy importante en cuanto a temas de igualdad y de no discriminación, pero considero que el reconocimiento de derechos no es suficiente”, "Es muy difícil acceder a estos derechos porque las políticas públicas no están pensadas para ejecutar esos derechos en la vida real”.

"Si el Estado sigue discriminando, es difícil que la sociedad deje de discriminar”, critica el conocido escritor chileno Pablo Simonetti, que también dirige la Fundación Iguales. "El Estado debería de ser ejemplar en este sentido”. A finales de 2019 entró en vigor en Chile una ley de identidad de género aplaudida por el colectivo transgénero, pero el matrimonio igualitario (y sus consecuencias para la adopción y filiación en los casos de las parejas del mismo sexo) sigue atascado en el Congreso.



Juli Salamanca, vocera de la Red Comunitaria Trans (RCT) de Bogotá, lamenta la falta de personas trans en los puestos de toma de decisión. "¿Cuántas personas trans hay en el Congreso de Colombia? Ninguna”, dice a DW. Esta activista local cree necesario que haya que haya personas LGBTI que lleven estas luchas al Legislativo.

Crónica de una pobreza anunciada

Pero es difícil llegar tan lejos cuando los obstáculos empiezan mucho antes. "Creo que las personas LGBTI están sobrerrepresentadas en los sectores más pobres y eso se debe a la discriminación en la educación”, sostiene en entrevista con DW Clifton Cortez, asesor global del Banco Mundial en materia de orientación sexual e identidad de género. Según sus datos, la tasa de abandono escolar es mayor entre quienes se identifican como minorías sexuales o de género.

"Eso empieza un ciclo vital de oportunidades perdidas, oportunidades económicas perdidas”. Un ciclo que empieza con el rechazo familiar, continúa con la discriminación en la escuela y sigue en el ámbito laboral. Otra brecha que determina los proyectos vitales de las personas LGBTI en América Latina, subraya Cortez, es la que separa a las zonas rurales de las grandes ciudades. "Las grandes ciudades ofrecen el anonimato, la seguridad, aceptación, la posibilidad de encontrar una comunidad, que no van a hallar en un pueblo pequeño”.

Todos los expertos y expertas consultados coinciden en la situación particularmente inquietante del colectivo trans. "Para nosotras, justicia social es dejar de sobrevivir para empezar a vivir”, dice la colombiana Salamanca. Según los datos de la RCT, al menos 31 personas transgénero han sido asesinadas en Colombia en 2020.

A esto se suma el agravante de la impunidad, todavía mayor en los crímenes homofóbicos o transfóbicos, añade la mexicana Maxinez, que va más allá: "Si no se tiene una reparación del daño, el caso sigue estando impune. No se tiene justicia hasta que las cosas no se transformen. De nada sirve tener un papel que reconozca unos derechos si en la vida real no va a pasar nada”.

¿Por dónde empieza el cambio?

Ante este panorama, los expertos urgen a poner en marcha políticas públicas que a largo plazo sean capaces de erradicar el estigma, la discriminación y la violencia. La colombiana Salamanca destaca el cupo laboral trans recién aprobado por Argentina. El chileno Simonetti defiende la creación de órganos institucionales, como una subsecretaría o una jefatura, "que pudiera llevar adelante este tema y que se le diera poder suficiente para poder cambiar las malas prácticas”. Cabrera, de HRW, cree que las políticas de memoria ayudarían a la población a entender la necesidad de acción frente a la discriminación.

Cortez, del Banco Mundial, subraya el papel de las empresas en propiciar la tolerancia y el respeto, "pues el sector privado es donde la mayoría de las personas LGBTI capaces de trabajar encontrará un empleo”. No obstante, advierte que la importancia de la economía informal en América Latina limita hasta cierto punto la acción en este ámbito, dado que el mayor abandono escolar "ya nos dice algo sobre la sobrerrepresentación de las personas LGBTI en el sector informal”.

La educación y su poder transformativo es el gran punto de acuerdo. No en vano, recuerda Cabrera, numerosas iniciativas ultrarreligiosas antiderechos están intentando expulsar lo que llaman la "ideología de género” de los currículos educativos de la región. Por eso pide a los Gobiernos latinoamericanos "hacer un esfuerzo para incluir a esas poblaciones”.

La esperanza está puesta en las nuevas generaciones que apenas han empezado a ejercer su voto o que pronto empezarán a hacerlo. Y, quizás, en un futuro, se sienten en los despachos presidenciales. "Ojalá que las nuevas generaciones traigan una perspectiva de mayor conciencia y justicia social en estos temas”, 

 Al fin y al cabo, negar derechos u oportunidades es una decisión política,  "La diversidad no es una pregunta ni una elección, la diversidad está ahí. Pero podemos elegir incluir o no”.

Orgullo LGBTI: Respeto a la libertad y a la diversidad

 Cada 28 de junio se conmemora internacionalmente el Día del Orgullo LTGBI (lesbianas, transexuales, gays, bisexuales e intersexuales), por ello se realizan una serie de acciones públicas, festivas y coloridas, y muy políticas, a fin de reivindicar la visibilidad LGBTI y demandar igualdad de derechos, respeto a la libertad y a la diversidad sexual.

Esta fecha fue elegida a partir de lo ocurrido el 28 de junio de 1969 en Nueva York, cuando la policía de la ciudad irrumpió en una discoteca gay, provocando una confrontación entre las personas presentes y la policía. Las personas homosexuales se enfrentaron a la policía y, de esta manera, a un sistema que les perseguía y reprimía sistemáticamente. Desde entonces, se generaron grupos de activistas y un movimiento de lucha contra la homofobia y para que gays y lesbianas pudieran manifestar abiertamente su orientación sexual.

La LGBTIfobia es una forma de discriminación que está aún muy presente en nuestras sociedades a través de diversas formas, que van desde la invisibilización de las diversas expresiones de la sexualidad, hasta la movilización y acción en contra del reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI, utilizando en muchas ocasiones argumentos religiosos, que pueden incitar a crímenes de odio.

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud declaró en 1990 que la homosexualidad no es una enfermedad y de acuerdos internacionales y normas nacionales que declaran que los derechos humanos deben ser garantizados sin discriminación, las personas LGBTI no están protegidas completamente. Existen todavía clínicas para tratar de “curar” la homosexualidad, hay violencia médica hacia intersexuales con operaciones que buscan “normalizar” sus cuerpos y hay reportes que señalan que mujeres lesbianas han sufrido violaciones sexuales “correctivas” de gente de su entorno para buscar “curarla” o “hacerla mujer”.

Este año, en Orlando (Estados Unidos), un hombre portando un arma de fuego produjo una matanza masiva en una discoteca gay, asesinando a 49 personas e hiriendo a otras decenas más, acto que ha conmocionado al mundo. Pero los crímenes de odio hacia personas LGBTI no suceden solo en Estados Unidos ni son actos aislados. Según un estudio de ILGA World, la federación internacional que aglutina a más de 1.200 entidades de defensa de los derechos de la diversidad sexual, hasta 73 países criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, 13 de estos países contemplan la pena de muerte como castigo.

informe ilga world

Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) observó que en países de América, durante un período de quince meses (entre enero de 2013 y marzo de 2014), se cometieron al menos 770 actos de violencia contra personas LGBTI, incluyendo 594 muertes, con bajos índices de denuncia.

La lucha del movimiento LGBTI ha logrado algunos avances normativos en el mundo y específicamente en América Latina, como el matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia y algunos Estados de México, la reciente Ley de Identidad de Género en Bolivia, entre otros. Pero aún hay mucho por avanzar para una igualdad real en términos legales, pero también a nivel de nuestras sociedades eliminando la discriminación existente.

Es necesario alzar las voces y seguir movilizándose por una sociedad con menos odio –que erradique la violencia machista–, con más amor –respetando las diversas formas de amar en libertad–, respeto de la identidad de género y de la orientación sexual. En una sociedad democrática es importante el respeto a la dignidad de todas las personas, la libertad y visibilidad de las diversas expresiones de sexualidad. Es necesario celebrar el orgullo de ser quienes somos y eliminar toda forma de discriminación.

Desde ONG - MUDDH trabajamos combatiendo el machismo y defendiendo los derechos de las mujeres y de la diversidad. 

DERECHOS LGBTI



En todo el mundo, hay gente que sufre agresiones por la persona a la que ama, por cómo viste y, en último extremo, por quién es.


Son demasiados los países en los que ser lesbiana, gay, bisexual, transgénero o intersexual (LGTBI) supone soportar a diario la discriminación. Esta discriminación puede basarse en la orientación sexual de la persona (por quién siente atracción), en su identidad de género (cómo se define como persona, al margen de su sexo biológico), su expresión de género (cómo expresa su género al vestirse, peinarse o maquillarse) o sus características sexuales (por ejemplo, sus genitales, cromosomas, órganos reproductivos o niveles hormonales).

Desde los insultos hasta el acoso, pasando por la negación de puestos de trabajo o de atención médica adecuada, el abanico de tratos discriminatorios es tan amplio como pernicioso. Y puede llegar a ser letal.

En muchísimos casos, la gente LGBTI es hostigada por la calle, golpeada y, a veces, asesinada, sólo por ser como es. Entre octubre de 2017 y septiembre de 2018, una oleada de violencia contra la población transexual se cobró la vida de, al menos, 369 personas. Asimismo, en todo el mundo, se obliga a muchas personas intersexuales a someterse a peligrosas, invasivas y completamente innecesarias operaciones, cuyos efectos secundarios tanto físicos como psicológicos pueden durar de por vida.A veces la hostilidad contra la población LGTBI es atizada por los mismos gobiernos que deberían protegerla. En Chechenia, una campaña patrocinada por el Estado dio lugar a agresiones contra hombres gays, algunos de los cuales fueron secuestrados, torturados e, incluso, asesinados. En Bangladesh, grupos armados han asesinado a machetazos a activistas LGBTI, pese a lo cual ni la policía ni el gobierno han tomado medidas de calado para impartir justicia a las familias de las víctimas. En muchas partes de África subsahariana, la población LGBTI vive con el temor de ser identificada, y agredida por ello, o incluso asesinada.

Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se consideran delito en 70 países, y en 9 de ellos —como Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen— pueden castigarse con la pena de muerte. Incluso en los lugares en los que esta legislación tan restrictiva no llega a aplicarse, su mera existencia refuerza los prejuicios contra la población LGTBI, que se siente desprotegida ante actos hostigamiento, chantaje y violencia.


¿Cómo se combate esta discriminación?

Los defensores y defensoras de los derechos LGBTI han superado enormes desafíos, poniendo en grave peligro su propia seguridad personal para denunciar abusos contra los derechos humanos de la población LGBTI, y obligar a cambiar las leyes que la discriminan. Desde que se introdujo el concepto de Orgullo y se instauraron días internacionales de reconocimiento, como el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia (también conocido como IDAHOT), la población LGBTI está forjando alianzas y promoviendo en todo el mundo el sentimiento de orgullo por ser como es. Los esfuerzos colectivos de las organizaciones activistas de todo el mundo han dado frutos reales. Hoy día, al menos 43 países catalogan los delitos de homofobia como delitos de odio. Y a fecha de mayo de 2019, 27 países han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Definiciones: 7 respuestas a preguntas habituales sobre lo que significa ser LGTBI
¿Qué es la orientación sexual?

El concepto de orientación sexual hace referencia a la persona por la que alguien siente atracción y con la que entabla una relación. La orientación sexual es algo personal, y corresponde a cada persona decidir cómo la define, y si lo hace. Para algunas personas, esto puede variar a lo largo del tiempo.

La orientación sexual puede ser, por ejemplo, lésbica (mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres), gay (hombres que se sienten atraídos por otros hombres), bisexual (personas que se sienten atraídas tanto por hombres como por mujeres), pansexual (personas que se sienten atraídas por otras personas, al margen de su género) o asexual (personas que no se sienten sexualmente atraídas por nadie).¿Qué significa ser transgénero?

El término “transgénero”, o “trans”, alude a las personas cuya identidad o expresión de género no se ajusta a las expectativas convencionales basadas en el sexo físico que se les asignó al nacer.

No todas las personas transgénero se identifican como hombres o mujeres: hay quienes consideran que tienen más de un género y quienes afirman no tener ninguno.

Algunas personas transgénero deciden hacer la transición, es decir, vivir su vida de conformidad con su verdadero género. Este proceso de transición no es único. Algunas de ellas empiezan a utilizar otro género gramatical y otro nombre, solicitan el reconocimiento legal de género o se someten a cirugía de afirmación o a tratamientos hormonales.

El hecho de que una persona sea transgénero no tiene nada que ver con su orientación sexual: un hombre trans puede ser gay, al igual que una mujer trans puede ser lesbiana.

¿Dónde se reconoce legalmente el género de las personas trans?

En algunos países, la población trans puede conseguir que su género sea legalmente reconocido. Sin embargo, en la mayoría de los casos, deben someterse a humillantes procesos —incluido un diagnóstico psiquiátrico y una esterilización irreversible—, que violan sus derechos humanos. Sólo en siete países no existen estos procesos, a saber: Argentina, Bélgica, Colombia, Dinamarca, Irlanda, Malta y Noruega.

¿Qué significa intersexual?

Cuando una persona nace con características sexuales diferentes a lo que de forma convencional se considera masculino o femenino, se dice que es intersexual. Por ejemplo, en algunos casos, la persona tiene características tanto masculinas como femeninas. Otro ejemplo es cuando la estructura cromosómica de una persona no es típicamente ni masculina ni femenina. Estas características pueden ser observables al nacer, o hacerse más evidentes durante la pubertad o después de ésta.

Muchas personas intersexuales son sometidas a cirugías “normalizadoras” invasivas, innecesarias e irreversibles —a menudo durante la niñez o, a veces, más tarde—, que les producen extraordinarias dificultades físicas y mentales a largo plazo.

¿Dónde se penalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo?

Tener relaciones sexuales con una persona del mismo sexo es ilegal en 70 países. En Bangladesh, Barbados, Guyana, Sierra Leona, Qatar, Uganda y Zambia pueden condenarte a cadena perpetua. En nueve países, la homosexualidad se castiga con la muerte: Afganistán, Arabia Saudí, Brunei, Irak, Irán, Mauritania, Pakistán, Sudán y Yemen.

¿Dónde se reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo?

A fecha de mayo de 2019, el matrimonio entre personas del mismo sexo se reconoce en 27 países, entre ellos Argentina, Canadá, Irlanda, Malta, Sudáfrica y Uruguay. Taiwán se comprometió recientemente a decir sí al matrimonio igualitario, aunque no lo ha consagrado en la ley, y Amnistía Internacional está pidiendo a Japón que siga su ejemplo.

¿Qué es el Orgullo?

El Orgullo puede revestir numerosas formas —desde desfiles carnavalescos a proyecciones de películas y debates— y es un momento dedicado a ensalzar a la población marginada por la definición estricta de “hombre“ y ”mujer”. A lo largo de todo el año, se organizan actos, según el lugar. En América y Europa, la temporada empieza normalmente en junio, mientras que en Sudáfrica la temporada del Orgullo es entre los meses de febrero y marzo. Todos estos actos brindan a la población LGTBI la oportunidad de demostrar que no se esconde y que está orgullosa de ser como es. Los festejos del Orgullo están prohibidos en varios países, entre ellos Arabia Saudí, Rusia, Uganda y, más recientemente, Turquía. El Orgullo ensalza el movimiento LGTBI en toda su diversidad, y sirve de altavoz a la reivindicación de respeto y protección para los derechos LGTBI.

¿Por qué son importantes los derechos LGTBI?

Toda persona debe poder sentirse orgullosa de ser quien es y de amar a quien ama. Todas las personas tenemos derecho a expresarnos con libertad. El artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (que consagró por primera vez los derechos de todas las personas) protege el derecho de toda persona a expresarse con libertad.

Erradicar la homofobia y la transfobia salva vidas. El acoso contra la población LGBTI pone a aquellas personas que se identifican como LGBTI en una situación de grave peligro de sufrir daños físicos y psicológicos. Toda persona tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad.

Si acogemos a la población LGBTI y entendemos sus identidades, podremos aprender a eliminar muchas de las limitaciones que imponen los estereotipos de género. Estos estereotipos son nocivos para toda la sociedad, ya que definen y limitan cómo se supone que debemos vivir la vida. Si los eliminamos, todas las personas serán libres de desarrollar todo su potencial, sin limitaciones sociales discriminatorias.

La población LGBTI y, en especial, quienes no se ajustan a las convenciones de género, a menudo corren peligro de sufrir exclusión económica y social. La lucha por leyes más inclusivas, al margen de la orientación sexual y la identidad de género, permitirá a estas personas realizar sus derechos a la salud, la educación, la vivienda y el empleo.

Libres e Iguales




Todo el mundo debe trasladarse a otro lugar en algún momento de su vida. Algunas personas incluso cruzan fronteras para encontrar trabajo, recibir una mejor educación o reunirse con su familia. Sin embargo, en muchos casos, el desplazamiento no es algo elegido, sino la única forma de escapar de la violencia, la discriminación y la marginación.


Muchas personas lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales y queer (LGBTIQ+) se ven obligadas a dejar sus comunidades en busca de un lugar más seguro y acogedor al que llamar hogar por ser esta la única forma de encontrar trabajo, acceder a servicios sanitarios o resguardarse de la pobreza, el rechazo familiar, la criminalización, las amenazas y la violencia. Para algunas de esas personas, ello implica pasar de un pueblo pequeño a una gran ciudad. Para otras, tener que trasladarse de una parte del mundo a otra, sobreviviendo a un viaje peligroso y superando obstáculos extraordinarios para tratar de encontrar un lugar donde poder vivir abiertamente su verdadera identidad.


A menudo, la discriminación no desaparece cuando llegan a su destino. Muchas personas LGBTIQ+ siguen enfrentándose a prejuicios, acoso y violencia, tanto debido a su procedencia como a su orientación sexual, su identidad de género/expresión de género o sus características sexuales. Las personas trans y no binarias están especialmente en riesgo. Incluso los actos cotidianos en los que la mayoría de nosotros no reparamos, como ir al médico o abrir una cuenta bancaria, pueden ser peligrosos para las personas indocumentadas ya que pueden terminar deportadas o encarceladas. Las personas LGBTIQ+ migrantes también tienen más probabilidades de no tener un hogar donde vivir, de tener que pagar alquileres elevados o de vivir en condiciones precarias. Al no poder encontrar una comunidad que realmente les acepte, estas personas suelen luchar contra la soledad, la indefensión y la depresión. Además, a menudo se ven obligadas a aceptar trabajos con poca protección y malas condiciones laborales. Para quienes también sufren marginación por otros motivos, como su raza, origen étnico, edad, sexo, discapacidad, religión u otras características, la situación puede ser aún más precaria.

Todo ser humano tiene derecho a ser simplemente quién es, sin tener que enfrentarse a la violencia y la discriminación. Juntos podemos crear un futuro libre de prejuicios, al que todas las personas verdaderamente pertenezcan, sin importar quiénes sean, a quién amen o de dónde vengan.


Si estás de acuerdo, ayúdanos a correr la voz: